DroneSeed: Precision Forestry - Demo Video from DroneSeed on Vimeo.
Combinando algunas de las mejores cualidades, con ciertas necesidades en el campo de la agricultura, los drones se están introduciendo al servicio de tareas hasta hace poco inimaginables. Uno de los proyectos más innovadores que se ha presentado recientemente es de usar los drones para sembrar árboles en zonas remotas, de difícil acceso. La empresa DroneSeed, ha creado un potente dron especializado en esta tarea. El sistema está pensado para aquellas áreas donde es difícil acceder con la maquinaria habitual para realizar la siembra o reforestación. Sin olvidar la eficacia del sistema mediante drones. Y que coste resulte notablemente más bajo que el resto de alternativas usadas hasta ahora. Para empezar, el dron se encarga de explorar el terreno y comprobar su estado, y gracias al posicionamiento GPS, se realiza un mapa 3D de la zona. Combinando esta información con grabación del terreno mediante la cámara de vídeo, se logran detalles actualizados sobre las zonas que hay que limpiar, los claros o áreas despobladas donde sembrar, etc.
Si fuera necesario, los drones son capaces de distribuir herbicidas para despejar aquellos terrenos que requieran que los nuevos árboles no tengan obstáculos en su crecimiento. El lugar de usar cantidades masivas de herbicida, lanzadas desde un avión, con poca precisión, o desde un helicóptero, con mayor precisión, pero también un coste por hora de vuelo superior, el dron es perfecto para la tarea. Y más barato que el trabajo manual en el cual hay que desplazar a una cuadrilla de personas. Con capacidad de volar a muy baja altura y una precisión cercana a 2 cm gracias al preciso posicionamiento GPS, resulta idóneo para depositar la cantidad justa del producto. El dron es capaz de cargar con un depósito de hasta 11 litros y de aplicarlo allí donde se necesite.
La tarea de siembra se realiza con un dispositivo que, mediante aire comprimido, lanza las semillas a una velocidad inicial cercana a los 380 Km/h, o unos 120 m/s, y con una tasa de unas 800 semillas en la hora y media que tiene de autonomía a plena carga. En comparación, la misma cantidad de semillas supone el trabajo de todo un día para un operario humano. El resultado es que, en una hora, el dron cubre de semillas una superficie de un acre, unas 0,4 áreas (unos 4.000 metros cuadrados). En una etapa posterior, el dron podrá controlar la zona sembrada y grabar el crecimiento de las semillas plantadas.
Dotado con una cámara GoPro 4 Black Edition, para llegar con precisión a los nidos en los árboles, el dron carga también un pulverizador para exterminar los nidos de avispas. El Drone Valt tiene un peso de unos 3 kilos, y es capaz de llevar una carga de unos 750 ml de insecticida. Su autonomía no es muy elevada, unos 20 minutos dependiendo del número de batería acopladas, ya que su principal función es despegar de la base del árbol, localizar el nido y pulverizarlo. Por ello, el dron cuenta con un paracaídas de emergencia, que se despliega en caso de caída o choque.
Para los que, además, tenemos mascota canina y vivimos cerca de una zona con pinos, es bien conocida la amenaza que supone la oruga procesionaria. Otra especie que provoca daños a los árboles, urticaria a las personas y que incluso provoca la muerte a los perros que tienen la ocurrencia de lamer a estos bichos. Los nidos de procesionaria se forman en los pinos, donde no son fáciles de fumigar, ni de eliminar. En estos casos, también el Drone Valt puede demostrar su valía.
Dron, drones, VANT
El diccionario de la Real Academia de la Lengua Española recoge la palabra dron, en plural, drones, como “Aeronave no tripulada.” El término proviene de la palabra inglesa drone, que significa zángano, debido al característico zumbido al volar, como las pequeñas naves no tripuladas. En español la denominación correcta sería más bien VANT, Vehículo Aéreo No Tripulado, que es equivalente a la inglesa UAV, Unmanned Aerial Vehicle, o bien UAS, Unmanned Aerial System, sistema aéreo no tripulado.
Entre los drones cabría distinguir aquellos que son simplemente sistemas controlados remotamente, incluso con capacidad de mostrar la imagen de la cámara de vídeo embarcada, de aquellos que son capaces de seguir un recorrido preprogramado y que no necesitan de intervención directa para su funcionamiento. Aunque la legislación actual en casi todos los países obligue, salvo en el caso de los aparatos de uso militar, a que haya una supervisión directa del piloto, e incluso que el dron no pueda quedar fuera del alcance de la vista del piloto o controlador del equipo.
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