viernes, 30 de diciembre de 2016

León no puede desaprovechar sus ventajas en el sector aeronáutico

El batallón de drones del Ejército, que ya tiene acomodo definitivo en su doble base de Conde de Gazola, en Ferral del Bernesga, y en la Academia Básica del Aire y que convierte a León en referencia nacional de la actividad, iniciará de inmediato los vuelos de instrucción desde La Virgen del Camino —lo hacía en pruebas desde el aeródromo de Pajares de los Oteros— hasta el Bierzo y Maragatería, sobre todo en el entorno de interés del Teleno. Será con drones de la clase 2 —técnicamente RPAs—, no tripulados, de hasta diez metros de envergadura, 250 kilos de peso, con un techo de vuelo de 3.000 metros y 400 kilómetros de alcance. La ubicación del Grupo de Reconocimiento y Observación por Sistemas Aéreos (Grosa) en León tiene una gran importancia más allá de garantizar la presencia aquí de unos 150 militares especializados.

La tiene como complemento de una actividad por la que la provincia lleva años peleando desde el ámbito de la propia Universidad de León a través del Instituto de Automática y Fabricación de la Escuela de Ingeniería y del Módulo de Investigación Cibernética, del que pende Auvsi, proyecto encabezado por un grupo de alumnos que en febrero convertirá a la capital en punto de convergencia internacional del interés por una nueva era del transporte.

Si por un lado el objetivo de la tarea del Grosa será la obtención de información a través de la observación del terreno, con aplicaciones de gran interés en la prevención y seguridad de todo tipo, incluso contra los incendios forestales, por otro el desarrollo de la investigación permitirá avanzar hacia un nuevo horizonte en materia de transportes y todo tipo de utilidades relacionadas con la llamada agricultura de precisión, campo en el que las potencialidades son inmensas: desde conocer el grado de humedad del suelo hasta la presencia de plagas o enfermedades en las plantas, pasando por la aparición precoz de malas hierbas o la correcta maduración de las cosechas.

Pero las posibilidades de los drones y de la tecnología que pueden albergar se extienden también al ámbito forestal —para la detección y tratamiento de las plagas e incluso para cubicar el volumen de madera de las masas forestales—, la construcción de infraestructuras y en particular el transporte. Grandes empresas tecnológicas, informáticas y de distribución están en fase de pruebas para el uso de drones en la entrega de productos. En el ámbito privado, en España hay casi 1.500 operadores autorizados por la Agencia Española de Seguridad Aérea. Un estudio sobre el sector estima que las potencialidades de este mercado superan los 120.000 millones de euros a nivel mundial en un mercado muy atractivo y en constante crecimiento. Estar en la vanguardia de la investigación, el desarrollo y la aplicación concede a León, que en este campo compite especialmente con Galicia por la implicación de las administraciones, unas ventajas que no pueden ser aprovechadas.

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