A
nadie se le escapa algo fundamental. El ministro de Fomento es el anterior
alcalde de Santander. Puede que incluso ejerza como presidente de Cantabria a
la vista de la actividad tuitera del comentarista Revilla, que demuestra más
interés por la operación Lezo que por su comunidad. Nos enteramos por Abigail
Calvo de que Cantabria adelanta a Léon por la derecha en la industria del
transporte autónomo. Y, como siempre ocurre con la información, es la que no
está la que nos muestra la realidad. Son los vacíos los que explican lo que
pasa con Auvsi, lo mismo que con todo lo demás porque, a pesar de las promesas,
todo nos muestra un camino en el que la reconversión de la provincia es un
decorado de cartón. ¿Recuerdan a Marinetti? Más allá de su lógica fascistoide y
sus argumentos bélicos, los futuristas acertaron con una realidad que en el
futuro se ha hecho real. Asimilaban el patrimonio italiano con la paz de los
cementerios, que es lo que pasa con León. Y es que, a pesar de todo, siempre
hay una voluntad que falla, una orden que no se da, o que se da para
perjudicarnos. Así que tenemos la sede de Auvsi en la universidad, que también
acoge el Riasc, el Varp, los grupos de robótica, tenemos el Incibe, la primera
unidad militar de drones… Y, a pesar de todo, nada es suficiente.
Parece
intencionado que con la cantidad de talento que hay no se logre estar a la
vanguardia del proyecto, aunque también puede que todo sea parte de la inercia
de la nada, esa por la que se ha ‘montado’ a León durante los últimos cuarenta
años. Nada significa justamente eso, nada. Aquí no hay matices. El otro día
discutíamos acerca del sueldo de los políticos y yo defendía su correspondencia
con el PIB del lugar que gestionan. Así que, calculen cuánto puede recibir el
gerente de una empresa (León, Castilla y León, la Universidad...) en la que no
hay consumo, ni inversión, ni gasto. Leía ayer que España no se rompe por
Cataluña sino por la diferencia salarial entre las regiones. Aquí vamos camino
de la perfección: 600 euros, una cifra muy sexi ¿no creen? Sólo les falta
ponernos a todos el mandil, ahora que somos capital gastronómica.
Fuente: ElDiarioDeLeón
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